diumenge, 11 de juliol de 2010

El independentismo en la 'Catalunya real' (versión castellana)

Este fin de semana coinciden en Cataluña dos eventos que muestran la complejidad de nuestro país en cuestiones identitarias. Ayer se manifestaron más de un millón de personas reivindicando la autodeterminación del pueblo catalán - Som una nació, nosaltres decidim = Somos una nación, nosotros decidimos - la mayoría de los cuales favorables a iniciar un proceso desacomplejado de independencia.

Hoy, muchas catalanas y catalanes estarán vibrando con 'La Roja', deseando que gane el Mundial de SurÁfrica. Ramon de España nos decía hace pocos días que con la selección de futbol son muchos los que 'han sacado del armario' su españolidad en Cataluña, lo que el llama 'la Cataluña real'. Se podría argumentar que es porqué hay muchos jugadores del Barça o que esta selección es más 'simpática', pero lo cierto es que hay muchos catalanes que se sienten españoles sin complejo alguno. Sólo hace falta echar un vistazo a las encuestas del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat.

¿Como deberíamos interpretar esa dualidad? ¿Una creciente polarización de la sociedad catalana o un comportamiento esquizofrénico? Lo cierto es que en gran parte de la población catalana convive una doble vinculación nacional e identitaria. Como ejemplo, y sin una gran profundidad analítica pero muy ilustrativo, la columna de Martina Klein de ayer en LA VANGUARDIA.

En cualquier caso, y sin necesidad de comparar cifras para contrastar qué genera un apoyo más generalizado, creo que se pueden extraer algunas consideraciones de interés:

1. Quizás nos equivocaríamos al decir que el sentimiento identitario se está polarizando. Pero lo cierto es que el catalanismo se está decantando hacia un independentismo desacomplejado como alternativa realista y alejada de la mera utopia. Las posiciones 'ambiguas' al respecto son más insostenbles ahora que lo eran hace 5 años.

2. Este creciente movimiento independentista requiere referentes políticos claros, creibles y generosos. Claros en el compromiso con la vía autodeterminista. Creibles para dar respuesta a los compromisos adquiridos con la ciudadanía. Y generosos para poder priorizar la estrategia de un país al tacticismo de un partido.

3. Y si queremos que el proyecto de la Cataluña independiente sea mayoritario debemos ganarnos nuevos apoyos y complicidades: no presentarlo como incompatible al sentimiento identitario español (u otros). Y eso no implica planteamientos más moderados. Simplemente pasa por reforzar un discurso inclusivo, de Cataluña como proyecto de futuro en el que todo el mundo es bienvenido - hable la lengua que hable, o tenga vinculaciones familiares o sentimentales con Málaga, Ponferrada o Cali -.